El curandero «Hermano Raúl», denunciado por abusos sexuales estuvo presente en Las Flores

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Raúl Guerreño Gómez, el manosanta procesado por el presunto abuso de una niña olavarriense de doce años y conocido como el «maestro» o el «Hermano Raúl» estuvo presente en Las Flores, en un domicilio de calle Sordeaux, donde unas 250 personas se hicieron presente, el manosanta prometió volver a nuestra ciudad, mientras tanto sigue siendo investigado
La siguiente nota pertenece al portal de Olavarria, El Popular.com.ar
Raúl Guerreño Gómez, el manosanta procesado por el presunto abuso de una niña olavarriense de doce años y conocido como el «maestro» o el «Hermano Raúl», estaría siendo investigado por otros dos delitos similares y todas las causas en su contra podrían ser unificadas, lo que «robustecería la investigación», según señaló el fiscal Martín Pizzolo, en quien recaería la instrucción por ser quien está a cargo de la denuncia más antigua.
Pizzolo, a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación Nº 5 de Olavarría, ya solicitó la elevación a juicio de la causa por el presunto abuso que se habría cometido en la quinta donde atendía a sus seguidores cuando visitaba esta ciudad.
La defensa del «maestro Raúl» habría presentado un recurso para intentar evitar el juicio oral y público, algo que por ahora está demorando la instancia final del proceso. Trascendió que las pericias psiquiátricas y psicológicas demostrarían que es muy posible que la niña fuera veraz en sus dichos.
A fines del año pasado una mujer de Carlos Casares que fue a hacerse atender por el curandero a Bolívar denunció que éste la habría manoseado y lo denunció. El juez de Garantías Carlos Villamarín dictó una orden para que fuera allanado el domicilio de la calle Güemes 434 de Bolívar, utilizado por Guerreño como consultorio, la que se cumplió cuando en el lugar había decenas de personas haciendo cola para ver al «hermano Raúl».
En ese momento quedó demostrado claramente que muchas personas tienen una fe blindada en el manosanta, ya que muchos plantearon su descontento con el procedimiento policial.
Guerreño, oriundo de Rosario, está radicado en Bolívar desde hace unos diez años y allí ha instalado su sede central, aunque viaja por toda la región para atender y, además, para poblar el territorio bonaerense de santuarios del Gauchito Gil, el santón popular convertido en un fenómeno que se mantiene en crecimiento.
En Olavarría Guerreño también instaló un lugar para que la gente venere al Gauchito Gil, en un acto del que participaron miles de personas.
A su vez, Guerreño también es eje de un fenómeno masivo de proporciones, ya que sus seguidores se cuentan por miles y se llegó incluso al punto de que en algunas ciudades vecinas hubo protestas por los inconvenientes generados por la concentración de personas que buscaba la cura para sus males en los supuestos poderes del «maestro Raúl».
Pero las cosas se complicaron en noviembre de 2011, cuando la madre de una nena de doce años radicó una denuncia por presunto abuso contra el curandero devoto del Gauchito Gil. La niña, prácticamente en estado de shock, le reveló a una tía que el presunto sanador la hizo desnudar y la manoseó, situándose incluso encima de ella aunque sin llegar a la penetración.
Después de varias semanas sin avances visibles en la investigación, todo se aceleró después de la realización de una Cámara Gesell, un sistema para interrogar a niños sin que la presencia de adultos los intimide o afecte de alguna manera.
De esa diligencia participó también el juez de Garantías Carlos Villamarín. La declaración de la niña, sumada a las pericias debió haber sido lo suficientemente convincente como para que el magistrado rechazara el pedido de sobreseimiento del manosanta.
Como para complicar más su situación, se le sumaron las otras denuncias por hechos similares. El fiscal Martín Pizzolo estimó que lo lógico sería que al tratarse de delitos similares cometidos en el mismo Departamento Judicial las causas se unificaran, lo que implicaría que él instruyera entonces las actuaciones.
Esto «robustecería la investigación, porque ahora tendríamos otras denuncias por el mismo tipo de delito», lo que daría más verosimilitud a las imputaciones.
En medios judiciales se estimaba que la causa podría derivar en un juicio abreviado, en el que la parte acusada admitiría una condena negociada entre la defensa y el fiscal.
Al respecto, el doctor Martín Pizzolo indicó que «hasta ahora la defensa no me ha planteado la posibilidad de un juicio abreviado. Si se lo hiciera, entonces pediría la cantidad de años de prisión que estimo corresponden. Por eso no creo que se llegue a plantear esa posibilidad.
Sobre los delitos contra la integridad sexual, el Código Penal establece que «será reprimido con reclusión o prisión de 6 meses a 4 años el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando, ésta fuera menor de 13 años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción. La pena será de 4 a 10 años de reclusión o prisión cuando el abuso por su duración o circunstancias de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima».

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