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Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, permanecen inmortalizados en la mesa 20 del café la biela

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En el corazón del barrio porteño de Recoleta, el Café La Biela se convirtió en un testigo silencioso de una amistad literaria legendaria. La mesa número 20, cuidadosamente reservada, fue durante años el refugio diario de Adolfo Bioy Casares, uno de los escritores más destacados de habla hispana.
Bioy Casares, reconocido por sus contribuciones a la literatura, encontró en este café un espacio propicio para la reflexión, la escritura y las charlas con su colega Jorge Luis Borges. Este último, uno de los pilares de la literatura del siglo XX, compartía con Bioy la creatividad y el amor por las letras.
La mesa 20 se convirtió en un tributo a esta amistad literaria única. Ni siquiera la capacidad para 700 personas del café podía cambiar la tradición: nadie más ocupaba esa mesa. Los mozos, cómplices de esta rutina, la reservaban diariamente, incluso en ausencia de Bioy Casares. «Lo siento, esta mesa está ocupada» era una frase común que encerraba la historia de dos grandes de la literatura argentina.

Con un gran marco de público se desarrollaron las «II Jornadas Adolfo Bioy Casares»
Hoy, la mesa 20 sigue siendo un lugar de peregrinación para admiradores y curiosos. Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, aunque físicamente ausentes, permanecen inmortalizados en ese rincón del Café La Biela, recordándonos la riqueza de la tradición literaria argentina.

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