Las Flores
El ajuste despiadado:“La comida no puede ser una variable de ajuste”

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En un escenario marcado por tiempos récord y márgenes de rentabilidad nunca antes vistos, el sector privado se ha llevado el premio a raíz de una reconfiguración económica a través de un ajuste de precios violento que dispuso el Gobierno de Milei, cuyas consecuencias recaen de manera desproporcionada en la población general y, de manera más preocupante, amenazan con borrar de la escena a la clase media baja.
El cóctel explosivo que compone esta realidad incluye la drástica reducción de sueldos a raíz de una inflación que los destruye y aplasta dia a dia, la oleada de despidos que ha afectado a cientos de trabajadores,incluso a nivel local las empresas que realizaban la obra en la ruta, realizaron despidos, lo mismo que la multinacional Coopersohes; la descontrolada subida de precios en rubros vitales como alimentos, prepagas, colegios, combustibles y alquileres. Este conjunto de factores crea una tormenta perfecta que no solo impacta en la estabilidad financiera de las familias, sino que también pone en peligro la esencia misma de las clases bajas.
El ajuste de precios, lejos de ser una medida equitativa, ha resultado ser una carga desmedida sobre los hombros de la población, especialmente de aquellos que dependen de ingresos fijos y salarios o LOS JUBILADOS, que más sufren. La clase media, que históricamente ha sido el pilar de la sociedad, se encuentra ahora al borde de la extinción, atrapada entre la inflación galopante y la pérdida de empleos estables.
La libre subida de precios en servicios esenciales como salud, educación, transporte y vivienda, no solo afecta el presente de las familias, sino que también compromete el futuro de las generaciones venideras. El acceso a la educación y la salud, que deberían ser derechos fundamentales, se está convirtiendo en un lujo inalcanzable para muchos, generando una brecha social cada vez más profunda.
Es imperativo que las autoridades tomen medidas urgentes para frenar esta escalada descontrolada de precios y proteger a los laburantes. El sector privado, si bien es una pieza fundamental en la economía, no puede dejar a su paso un rastro de desigualdad y desesperanza. Es necesario establecer regulaciones que aseguren la sostenibilidad económica sin sacrificar el bienestar de la población.
Ayer lo dijo la Iglesia, con quien no comulgo mucho, pero lo expresado no está alejado de la realidad:“La comida no puede ser una variable de ajuste”, incluso la iglesia sale a marcar la cancha en tiempos donde a nivel local, Concejales de la oposición piden paciencia para este gobierno, hay que darle tiempo dicen aquellos que seguramente tiene espalda para aguantar tamaño ajuste destructivo.
Ajuste violento de precios impulsado para que el sector privado goce de ganancias siderales, no solo pone en riesgo la estabilidad económica de la población, sino que amenaza con borrar a la clase media, creando una sociedad polarizada y desigual. Es hora de que la sociedad y las autoridades actúen de manera conjunta para revertir esta tendencia y construir un futuro más equitativo y justo para todos.Más que nunca la justicia social cobra fuerza.

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